Enfermedades que transmiten las ratas: cuáles son y cómo prevenirlas

Rata en una vivienda y riesgo de transmisión de enfermedades

La presencia de ratas en una vivienda, una comunidad de vecinos o un negocio no solo puede causar daños en alimentos, instalaciones y cableado. Estos roedores también pueden transportar microorganismos capaces de afectar a las personas, especialmente cuando existe contacto con su orina, excrementos, saliva o con superficies contaminadas.

Esto no significa que todas las ratas transmitan enfermedades ni que encontrar un ejemplar implique que alguien vaya a enfermar. El riesgo depende de factores como el nivel de infestación, las condiciones del espacio y el contacto que se haya producido. Aun así, conocer las principales enfermedades de las ratas ayuda a entender por qué es importante actuar ante los primeros indicios.

¿Cómo pueden transmitir enfermedades las ratas?

No es necesario tocar directamente una rata para quedar expuesto a los microorganismos que puede transportar. En la mayoría de los casos, el riesgo se encuentra en los rastros que deja al desplazarse por una vivienda o un establecimiento.

Las principales vías de transmisión son:

  • Contacto con orina, excrementos o saliva.
  • Consumo de agua o alimentos contaminados.
  • Manipulación de objetos sobre los que han pasado los roedores.
  • Mordeduras o arañazos.
  • Inhalación de partículas procedentes de excrementos u orina secos.
  • Contacto de fluidos contaminados con heridas, ojos, nariz o boca.
  • Picaduras de parásitos que previamente hayan estado en contacto con roedores.

Las ratas suelen recorrer zonas de residuos, alcantarillas, desagües y espacios con suciedad antes de acceder a cocinas, despensas o almacenes. Durante estos desplazamientos pueden contaminar superficies y productos, aunque no lleguemos a verlas directamente.

Principales enfermedades relacionadas con las ratas

Las enfermedades asociadas a los roedores no presentan todas la misma frecuencia ni el mismo riesgo en España. Algunas son poco habituales, pero conviene conocerlas para tomar precauciones y evitar el contacto con restos potencialmente contaminados.

Leptospirosis

La leptospirosis es una infección causada por bacterias del género Leptospira. Diferentes animales pueden transportar estas bacterias, pero los roedores, especialmente las ratas, son uno de sus reservorios más conocidos.

La bacteria se elimina a través de la orina y puede permanecer durante un tiempo en agua o suelos húmedos. Una persona puede exponerse si el material contaminado entra en contacto con una herida, con la piel dañada o con las mucosas.

Los síntomas pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, molestias musculares, escalofríos, náuseas o cansancio. En los casos más graves puede afectar al hígado, los riñones u otros órganos. Como estas manifestaciones pueden confundirse con las de otras enfermedades, es importante informar al profesional sanitario si ha existido contacto reciente con roedores o con una zona infestada.

Salmonelosis

Las ratas pueden transportar bacterias del género Salmonella y contaminar alimentos, utensilios o superficies mediante sus excrementos. El riesgo aumenta en cocinas, despensas, almacenes de alimentación y establecimientos donde se manipulan productos destinados al consumo.

La salmonelosis suele causar diarrea, fiebre, dolor abdominal, náuseas o vómitos. La mejor prevención consiste en impedir que los roedores accedan a los alimentos, eliminar cualquier producto que presente signos de contaminación y limpiar correctamente las superficies afectadas.

En restaurantes y negocios de hostelería, donde existe una manipulación continua de alimentos, disponer de un plan de control de plagas para restaurantes ayuda a reducir este tipo de riesgos y a detectar la actividad de los roedores antes de que afecte a las zonas de preparación.

Fiebre por mordedura de rata

La fiebre por mordedura de rata es una infección bacteriana poco frecuente que puede producirse después de una mordedura, un arañazo o el contacto con saliva de un roedor. También se han descrito casos relacionados con alimentos o bebidas contaminados.

Sus síntomas pueden incluir fiebre, dolor muscular, vómitos, molestias articulares y erupciones en la piel. La herida puede parecer curada cuando comienzan las primeras molestias, por lo que es importante comunicar el antecedente de contacto con el animal.

Ante una mordedura, se debe limpiar la herida y solicitar valoración sanitaria. No conviene intentar capturar o manipular una rata, aunque parezca herida o tenga dificultades para escapar.

Hantavirus

Los hantavirus son una familia de virus transmitidos principalmente por determinados roedores. La exposición puede producirse al inhalar partículas contaminadas procedentes de orina, saliva, excrementos o materiales utilizados para formar nidos.

Sin embargo, es importante contextualizar este riesgo. El Ministerio de Sanidad señala que en España no se han detectado hantavirus patógenos en roedores ni casos autóctonos en personas. Por ello, el riesgo para la población general española se considera extremadamente bajo.

A pesar de ello, la limpieza de excrementos de roedores debe realizarse con precaución. Barrerlos o aspirarlos en seco puede levantar polvo y dispersar partículas por el aire. Cuando existen muchos restos, nidos o una infestación extendida, es preferible no manipular la zona hasta recibir indicaciones profesionales.

Posibles enfermedades de ratas

Parásitos asociados a los roedores

Las ratas también pueden transportar pulgas, ácaros y otros parásitos. Cuando un roedor muere o abandona su refugio, estos organismos pueden desplazarse en busca de otro huésped y aparecer en viviendas, trasteros, almacenes o zonas comunes.

Por este motivo, eliminar los roedores no siempre es la única actuación necesaria. Dependiendo de la inspección, puede ser recomendable combinar la desratización con medidas de limpieza, desinfección o control de insectos para tratar el entorno completo.

Qué señales indican la presencia de ratas

Las ratas son animales principalmente nocturnos y suelen evitar las zonas con actividad humana. Por eso, una infestación puede permanecer oculta durante un tiempo. En muchos casos, se detectan primero sus rastros.

Las señales más habituales son:

  • Excrementos junto a paredes, muebles o alimentos.
  • Envases, cajas o bolsas roídos.
  • Marcas de dientes en cables, madera o plástico.
  • Ruidos en falsos techos, tabiques o almacenes durante la noche.
  • Manchas oscuras o grasientas en zonas de paso.
  • Restos de papel, tela o cartón utilizados para formar nidos.
  • Olor intenso en espacios cerrados y poco ventilados.
  • Huellas o marcas de cola en lugares con polvo.

Ver una rata durante el día puede indicar que existe una actividad elevada o que sus refugios habituales están saturados. En ese caso, conviene solicitar una inspección para determinar el alcance del problema.

Cómo limpiar excrementos de rata de forma segura

Si se encuentran pocos restos y se decide limpiar la zona, no deben barrerse ni aspirarse directamente en seco. Lo primero es ventilar el espacio sin permanecer dentro durante ese periodo y evitar que accedan niños o mascotas.

Después, se deben utilizar guantes y humedecer los excrementos y la superficie próxima con un producto adecuado. Tras dejarlo actuar, los restos pueden retirarse con papel absorbente y depositarse en una bolsa cerrada. Al terminar, es necesario limpiar y desinfectar la zona y lavarse bien las manos.

No se deben conservar alimentos o envases que presenten mordeduras, excrementos, orina o señales de haber estado en contacto con roedores. Los productos contaminados deben desecharse, especialmente si no cuentan con un recipiente rígido y completamente cerrado.

Cuando hay una acumulación importante de excrementos, animales muertos, nidos o contaminación en varias estancias, la limpieza doméstica puede no ser suficiente. En estas situaciones puede ser necesario complementar el control de roedores con un servicio profesional de desinfección.

Cómo evitar la entrada de ratas

La prevención debe centrarse en eliminar las tres cosas que buscan estos animales: alimento, agua y refugio. Algunas medidas útiles son:

  • Guardar los alimentos en recipientes resistentes y cerrados.
  • No dejar comida de mascotas durante la noche.
  • Vaciar y cerrar correctamente los cubos de basura.
  • Reparar fugas y eliminar acumulaciones de agua.
  • Sellar grietas y huecos alrededor de tuberías.
  • Colocar rejillas en desagües y aberturas de ventilación.
  • Mantener despejados trasteros, garajes y cuartos técnicos.
  • Evitar acumulaciones de cartón, madera o residuos.
  • Revisar puertas, patios, bajantes y zonas próximas al alcantarillado.

Los almacenes necesitan una vigilancia especial porque el movimiento de mercancías, los palés y la apertura continua de los muelles de carga facilitan la entrada y el refugio de roedores. Un servicio de control de plagas para almacenes permite vigilar estos puntos sin interferir en la actividad logística.

¿Cuándo es necesario recurrir a profesionales?

Colocar una trampa puede servir ante la entrada puntual de un roedor, pero no resuelve una infestación cuando existen varios ejemplares, refugios ocultos o accesos abiertos. Tampoco basta con eliminar una rata si siguen disponibles el alimento, el agua y las vías de entrada.

Un servicio profesional de desratización comienza con una inspección de las instalaciones. El objetivo es identificar la especie, localizar las zonas de paso y refugio, valorar el nivel de actividad y determinar por dónde están accediendo los roedores.

A partir de esa información se establece un plan adaptado al espacio. Además del tratamiento, resulta esencial controlar los resultados y corregir las condiciones que favorecieron la infestación para reducir el riesgo de que vuelva a aparecer.

Actuar a tiempo reduce los riesgos

Encontrar excrementos, escuchar ruidos o descubrir alimentos dañados no debe ignorarse. Además de las enfermedades que pueden transmitir las ratas, estos animales deterioran materiales, contaminan productos y pueden roer cables eléctricos.

La respuesta más eficaz combina la eliminación de los roedores, la limpieza segura de las zonas afectadas y el cierre de los puntos de acceso. En Almuplaza DDD analizamos cada caso para aplicar una solución adecuada tanto en viviendas como en comunidades y negocios.

Si has encontrado señales de actividad, puedes contactar con Almuplaza DDD para revisar las instalaciones y actuar antes de que el problema se extienda.